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Como
hacer un árbol genealógico
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Importancia de la tabla
ascendente
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Árboles genealógicos circulares
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Numeración de los ascendientes
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Introducción |
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Para hacer la genealogía de un linaje
cualquiera, que normalmente es factible,
hasta la 11.ª generación, es preciso seguir
un método racional ya que sus miembros pasan
de un millar, por eso creemos conveniente
dar una idea que nos ponga en condiciones de
llegar a una tabla genealógica que se ajuste
al fin deseado. |
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La tabla ascendente o de ascendientes, es
aquella que sube por los padres y abuelos de
un individuo, en ella debían figurar -si
fuera posible- todos sus ascendientes.
Estas tablas ascendentes, comprenden
numerosos linajes, que se nos muestran por
sus apellidos, ya que cada uno, de nuestros
ascendientes femeninos (madre, abuela,
bisabuela, etc.) aportaron el suyo. De aquí
que si seguimos en ella una línea recta, o
una línea en zigzag, podemos encontrarnos
cosas sorprendentes: descender de santos, o
de reyes, de artistas, o guerreros, de
nobles, o plebeyos, tener entre nuestros
ascendientes, extranjeros o personas de
otras razas, y esto es posible porque
nuestros abuelos llegan a cifras infinitas,
al duplicar su número en cada generación.
Derivadas de esta tabla ascendente, o por
mejor decir, partes de ella, son: la tabla
agnaticia, tabla de linaje o de 1.ª línea
directa, que se desarrolla exclusivamente
por línea de varón; la tabla de
primogenitura, que enlaza genealógicamente
los primogénitos varones de cada generación;
la tabla o árbol de costados, comprende
todos nuestros progenitores, que arrancando
del padre y de la madre, se aleja en
progresión geométrica por generaciones,
pasando de los cuatro abuelos, a ocho
bisabuelos, a dieciséis terceros abuelos,
etc. La tabla de parentescos, en la que
figuran no sólo los progenitores, sino
también los hermanos y hermanas de ellos,
que por tener todos la misma sangre y llevar
igual apellido, se la conoce también con el
nombre de tabla de consanguinidad.
Otras tablas que de la de ascendientes se
derivan son: la tabla de ascendencia
indirecta, en la que la línea que se sigue
recta de varón a varón se interrumpe, y pasa
una o varias generaciones, por línea de
hembra.
La tabla cognaticia, o por línea exclusiva
de hembra: madre, abuela, bisabuela,
tatarabuela, etc., maternas. Esta línea tuvo
en la antigüedad mucho valor, por fundarse
en el principio de que "la madre es siempre
cierta"; cuando la línea directa por hembra
se quiebra o interrumpe, en una o más
generaciones, intercalándose varón, se las
conoce por tablas de ascendencia femenina
indirecta. |
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La tabla descendente o de descendientes, es
aquella que nos da a conocer cuantos
individuos proceden de una persona cierta y
determinada, que por ello viene ha ser su
ascendiente común; comprende, pues, los
hijos, nietos, bisnietos, etc. Puede
limitarse a cuantos llevan el apellido de
aquél, varones y hembras, llamándose tabla
agnaticia descendente; puede ampliarse a los
descendientes de las hembras, que aunque
perdieron el apellido de varonía, no por eso
dejan de ser descendientes directos de aquel
que encabeza la tabla; en este caso
tendremos una tabla descendente de
parentesco total.
También en estas tablas se pueden seguir por
los descendientes cognados, o por los
primogénitos de cada generación. |
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Hemos dicho que la tabla ascendente, arranca
de un determinado individuo, y se remonta
por sus padres y abuelos, hasta descubrir
los más remotos, sin tener en cuenta la
línea masculina o femenina a que
pertenezcan.
Como en las tablas ascendentes de una
persona, están contenidas las tablas
descendentes de todos sus antepasados,
podemos limitar nuestro estudio a conocer
las vías por las cuales un determinado
individuo desciende de otro. Las tablas así
halladas, son las que los genealogistas
franceses conocen con el nombre de
descentorium.

Las vías o caminos genealógicos, que unen a
una persona con otra, pueden ser varios, así
podemos asegurar, que un descentorium, puede
tener varios descensos, y éstos serán tanto
más numerosos cuantas más generaciones
separen a las dos personas que queremos
relacionar. |
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Importancia de la tabla ascendente |
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La más importante de todas las tablas
genealógicas, es la tabla ascendente, por
que en ella, teóricamente, deben de aparecer
todos nuestros antepasados, varones y
hembras.
Parte esta tabla, como sabemos, de un
individuo, le siguen sus dos padres, después
sus cuatro abuelos, sus ocho bisabuelos, sus
dieciséis terceros abuelos, y así
sucesivamente, doblando en cada generación
el número de los ascendientes de la
generación precedente.
La ley que gobierna el número de
ascendientes de cada generación es la de la
progresión geométrica, que dice: que el
número de ascendientes de una generación
determinada se compone de tantos abuelos
como el número que resulta de la potencia de
2, cuyo exponente es el número que dicha
generación ocupa en el linaje, disminuido en
una unidad.
Así:
3ª generación: 4 abuelos
4ª generación: 8 abuelos
5ª generación: 16 abuelos
6ª generación: 32 abuelos
7ª generación: 64 abuelos
8ª generación: 128 abuelos
9ª generación: 256 abuelos
10ª generación: 512 abuelos
11ª generación: 1.024 abuelos
12ª generación: 2.048 abuelos
13ª generación: 4.096 abuelos
14ª generación: 8.192 abuelos
Una persona nacida en el año de 1960,
tendría hasta su 15.ª generación inclusive,
que correspondería al año 1500, la cifra
total de 32.767 antepasados, y en el año 871
en que viviría la 32.ª generación, el número
de abuelos que compondría ésta sería de
2.147.483.648 y por tanto el total de
individuos que compondrían su árbol
genealógico alcanzaría la cifra de
4.294.967.296, o sea que tendría más
antepasados que seres viven hoy en la
tierra.
Esta fórmula, nos da el número exacto de los
antepasados directos que debíamos tener,
pero en cualquier tabla genealógica
ascendente, se observa como ciertos
antepasados aparecen varias veces,
reduciendo, por tanto, el número de ellos.
Esta repetición de los antepasados, que por
fuerza hubo de darse al principio del género
humano, se manifiesta en todos los tiempos,
dándose con más frecuencia, entre individuos
que viven incomunicados en valles o en
islas, también en ciertas familias que por
espíritu de casta, como las reales, las
nobles, y en nuestros días las que
pertenecen a las altas finanzas, practican
la endogamia, costumbre muy antigua.
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Es tan natural y sencillo este método que
fue empleado desde la más remota antigüedad.
Los hebreos y judíos, los egipcios, los
griegos y los romanos nos han dejado en
monumentos y lápidas testimonio de ello. La
Biblia, en el capítulo X del Génesis, cuando
dice "Nadab y Aliu, hijos de Aarón" ya nos
da una breve genealogía descendente de este
tipo, que desarrolla a través de las once
generaciones que van desde la creación de
Adán, hasta Sed, Cam y Jafec, los hijos de
Noé, que se salvaron del Diluvio.
El Árbol genealógico, como elemento
descriptivo del linaje pertenece a este
sistema. Estos árboles son conocidos desde
la antigüedad, porque el árbol fue tenido
como símbolo de la familia, hay un tronco,
por el que sube la savia, que es la sangre,
que le da vida y desarrollo; como se muestra
en sus ramas, de las que salen otras
accesorias y de todas nacen hojas, flores y
frutos; los términos raíz, tronco, rama,
brazo, etc., tan corrientes en genealogía,
se tomaron del árbol, las generaciones son
las ramas que arrancan del tronco y desde él
se extienden precediéndose unas y otras, y
dan origen a nuevas ramas, y éstas a otras,
y todas viven y dan sus flores y sus frutos
de la misma savia, de la misma sangre.
Es en la Edad Media cuando se extiende su
uso, porque a cristianos y árabes les
interesa conocer sus ascendientes paternos.
El arte cristiano le emplea con profusión, y
crea el Árbol de la vida. En la iglesia de
Saint Denis, de París, un Árbol de Jessé,
del año 1144, representa la genealogía de
Jesucristo a través de los Reyes de Judá. En
el Museo de Lión, otro, del siglo XV, nos
muestra la genealogía de la Virgen.
En el árbol genealógico, el nombre del
primer ascendiente conocido, figura en la
raíz, generalmente sobre una cartela; sobre
el tronco, y de la misma forma, se ponen, en
orden sucesivos, los primogénitos de cada
generación, de los que se derivan sendas
ramas, sobre las que se escriben, en sus
respectivas cartelas los hermanos y hermanas
de dichos primogénitos. La primera rama, más
cercana a la raíz, la llenarán los hijos, la
segunda los nietos, la tercera los
bisnietos, y así sucesivamente.
Otras veces, el árbol genealógico parece que
se invierte, porque en la raíz figura el
sujeto de quien se busca la genealogía, y en
el tronco los nombres de su padre, abuelo,
bisabuelo, etc., y sobre las ramas -que son
generaciones- los hermanos y hermanas de
cada uno de ellos.
Los árboles descritos eran muy simples, se
limitaban a dar a conocer la descendencia o
ascendencia paterna, pero las exigencias de
los tiempos piden más; para ingresar en las
Órdenes Militares, para obtener canongías y
otras prebendas eclesiásticas, para
desempeñar ciertas dignidades y oficios, era
preciso la prueba previa de hidalguía y
limpieza de sangre por ambas líneas: paterna
y materna, y así surge el árbol agnaticio.
completo en cuya raíz, figura el
pretendiente, más arriba, y por separado,
sus padres, y de cada uno de ellos, se
origina una rama que se bifurca para colocar
los abuelos, de cada uno de éstos otras dos
ramas, para los bisabuelos. Desaparece el
árbol, pero una serie de círculos o
rectángulos enlazados y unidos unos con
otros por líneas hasta llegar al tronco, le
recuerdan, pero su simplificación sirve para
dar paso a la fórmula moderna del esquema
genealógico vertical ascendente.
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Este método clasifica la descendencia por
generaciones, que se colocan de izquierda a
derecha, es quizá el más apto y claro para
las genealogías ascendentes, y el que se
emplea para la formación de los llamados
árboles genealógicos de costado o de
abolorio, que nos dan a conocer la
ascendencia de una persona, por las líneas
de sus cuatro abuelos.

En estos
árboles o tablas de costado se encuentra la
tabla del linaje de su varonía, a través del
abuelo paterno, y tres más que vienen por
hembra, que son: la de la abuela paterna y
las de los abuelo y abuela materna, que le
tocan por su madre; así como todas las que
por estos tres costados se sigan y otras
como las que provengan de todas sus abuelas,
de la línea paterna o de varonía: en
definitiva todas las líneas que vengan por
línea de mujer. |
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Ponemos bajo este nombre aquellas maneras de
expresión genealógica que utilizan figuras
geométricas. El cuadrado, el semicírculo, el
círculo, y otras derivadas de ellas, son las
más corrientes.

Se destacan por la facilidad con que se
puede seguir la serie de antepasados de una
persona por determinada línea, o los
sucesores de cualquiera de los miembros del
linaje.
Las genealogías rectangulares o dicho con
más propiedad: "desarrolladas en
rectángulos", son utilísimas, para recoger
datos, por la gran cantidad de espacio que
puede dedicarse a cada ascendiente, siendo
por eso las preferidas por los
investigadores, y si, además, a cada persona
en ellas contenida, se da el número que con
arreglo al sistema Sosa, les corresponde,
tienen la gran ventaja de poderse acoplar
unas a otras, como piezas de un mosaico, y
proporcionar reunidas la más completa tabla
genealógica de ascendientes.

Los árboles
o tablas genealógicos que toman la forma
geométrica del cuadrado como la que damos,
son aptas hasta los bisabuelos, o sean
cuatro generaciones, pues pasando de ellas
se hacen confusas.

Los árboles
genealógicos en abanico, llamados también
semisemicirculares, son de aplicación
corriente en Norteamérica. En el siguiente
ejemplo hemos sustituido los nombres por los
números que por el sistema Sosa, corresponde
a cada antepasado, y además hemos señalado
con cuadros a los varones y con círculos a
las hembras, dejando en blanco los
procedentes de la línea paterna y en negros
los de la materna. |
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Árboles genealógicos circulares |
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Tiene su origen estos árboles genealógicos
circulares, en la tendencia o inclinación a
la concentricidad que inspira la Edad Media.
Modernamente, se estima que tales esquemas
genealógicos circulares son realmente otra
simbolización del árbol natural, visto a
través de un corte horizontal del tronco,
pues como sabemos, en la superficie de ese
corte se acusan, por círculos, que de la
medula van a la periferia, la edad y
desarrollo del árbol, y el nacimiento
sucesivo de sus ramas, de análoga manera a
lo que sucede en nuestra vida, en que al
padre, le rodean los hijos, y en círculos,
cada vez más amplios, sus nietos, sus
bisnietos, y demás generaciones de
descendientes.
Se clasifican estos esquemas o árboles
genealógicos en tres tipos:
a) Esquema
circular rotativo: generaciones por
sectores, de inspiración zodiacal, y que es
a modo de una rueda genealógica. Las
generaciones en forma descendente se
desarrollan, cada una, dentro de un sector
circular.

b) Esquema
circular divergente, en el que las
generaciones se desarrollan en forma
concéntrica. El centro lo ocupa un antiguo
ascendiente común, las generaciones están
dispuestas sobre circunferencias
concéntricas, y en cada línea radial que de
ellas sale se escriben, a uno y otro lado,
el nombre del descendiente y el de la mujer
con quien casó.
c) Esquema circular convergente, por
generaciones concéntricas, sirve para
árboles de costados; al centro aparece el
sujeto genealógico, y ocupando un
semicírculo, los ascendientes paternos, y en
otro los maternos, que en su desarrollo
quedan completamente separados. Este esquema
genealógico circular, también se puede
construir con circunferencias continuas,
dando lugar a una serie de anillos o coronas
concéntricas en las que en distintos
sectores se pondrá el nombre del ascendiente
que corresponda.

Si estos
sectores o cuarteles, se colorean en
diversos tonos, nos pondrán de manifiesto,
el país o lugar de nacimiento, en que vio la
luz cada ascendiente, o cualquier otro
detalle que interese: personas de igual
nombre, profesión, siglo en que vivió, etc.
La ventaja de los sistemas circulares, está
principalmente en su gran capacidad, dentro
de un reducido espacio.

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Numeración de los ascendientes |
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La necesidad de numerar los ascendientes se
deduce de sólo considerar el gran número de
ellos, que tiene una persona. Sin aquilatar
cuentas, y obrando tan sólo en lo que dentro
de nuestras posibilidades podemos conseguir,
cualquiera de nosotros le es factible
conocer, once o doce generaciones, lo que
supone 1.024 y 2.048 ascendientes
respectivamente, y de todos ellos, podemos
saber sus nombres y otros datos de interés.
El sistema más perfecto, y también más
extendido, es el ideado por el genealogista
español Jerónimo de Sosa, que utilizó en su
obra "Noticias de la Gran Casa de los
Marqueses de Villafranca", publicada el año
1676, y que en el siglo XIX propagó el
alemán Stepahe Kekule von Stradonitz. El
Sistema Sosa es aplicable a toda clase de
tablas ascendentes, pero en las llamadas
Tablas o Árboles de costados es donde mejor
se muestra su genialidad.
El árbol de costado, se numera a partir del
pretendiente (1), sigue la segunda
generación: padre (2), y madre (3); después
la tercera generación: abuelo paterno (4),
abuela paterna (5), abuelo materno (6) y
abuela materna (7); sigue la cuarta
generación: los ocho bisabuelos, que les
corresponderán los números 8 al 15,
inclusive, y así sucesivamente se numerarán
los cuartos, quintos, sextos abuelos, etc.,
cuyas generaciones tendrán, cada una, doble
número de componentes, que la inmediata
inferior.

El sistema
permite obtener los siguientes resultados:
a) Fichar e identificar todos los
ascendientes de un individuo: el número 5,
será la abuela paterna; el núm. 30, el
tercer abuelo paterno, etc.
b) Conocer el sexo del ascendiente, pues los
varones llevan número par y las hembras
número impar. El pretendiente, sean hombre o
mujer, llevará siempre el núm. 1.
c) Permite hacer la genealogía ascendente de
cualquier persona, con independencia de
todos los demás antepasados: El número 9,
tendrá por padre el 18; sus abuelos paternos
serán los números 36 y 37, y los maternos
los números 38 y 39; por bisabuelos paternos
los números 72, 73, 74 y 75, y a los
maternos les corresponderán los números 76,
77, 78 y 79, etc.
d) La línea principal de varonía del
pretendiente, la formarán todas las personas
a quienes corresponda alguna de las
potencias de 2, es decir, las que lleven los
números 2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, etc.
e) La línea paterna de cualquiera de las
personas de la tabla, la constituirán todos
los individuos que a partir de ella, lleven
el número que resulta de duplicar o
multiplicar por 2 el precedente. Así los
ascendientes paternos, o sea la varonía de
la abuela materna, que le corresponde el
número 7, serán los que lleven los números
14, 28, 56, 112, etc.
f) El número de individuos que componen una
generación, es igual al número que en cada
una de ellas corresponde al progenitor
principal de varonía; la generación 2.ª,
contendrádos ascendientes (padre y madre),
por que el número 2 es el que corresponde al
padre, en el sistema. La 3.ª generación la
componen cuatro abuelos, porque el número 4
es el que corresponde al abuelo paterno.
g) Conociendo el número de un ascendiente
cualquiera, puede averiguarse a qué
generación pertenece. Para ello se
descompondrá su número, en potencias de 2,
si la potencia es exacta, como por ejemplo:
2, 4, 8, 16, 32, 64, 128, 256, 512, 1.024,
2.048, etc., se tratará de un antepasado de
la línea de varonía del pretendiente y la
generación a que pertenece será la que
resulte de sumar una unidad al exponente
hallado. Ejemplo: el ascendiente número 8,
cuya potencia de 2, es la tercera,
pertenecerá a la 4.ª generación (3 más 1) .
Si el número del ascendiente, no fuera
potencia exacta de 2, se tomará la potencia
exacta inferior a aquel número, despreciando
el resto y se aumentará una unidad al
exponente. Así, el ascendiente núm. 27
(bisabuelo paterno-materno), siendo la
potencia más próxima, por defecto 16, que es
la cuarta potencia de 2, tendremos que la
generación a que pertenece el número 27,
será la 5.ª (4 más 1).
Para facilitar los cálculos hasta la 12.ª
generación damos a continuación las
potencias sucesivas de 2, y debajo el
exponente que les corresponde: 2 4 8 16 32
64 128 256 512 1024 2048 1 2 3 4 5 6 7 8 9
10 11 h).
Averiguar el grado de parentesco entre el
pretendiente y un antepasado suyo. Basta
restar una unidad al número que indica la
generación: un bisabuelo pertenece a la 4.ª
generación, luego estará en tercer grado de
parentesco con el pretendiente que con el
número 1 encabeza la tabla.
i) Facilita la investigación, y por estar
los ascendientes representados por números,
es de ámbito universal.
j) Permite extractar la totalidad de los
elementos genealógicos de un expediente,
aunque la extensión genealógica de las
distintas ramas no sea igual, aprovechando
cuantos datos figuren en el mismo, bastando
para ello hacer una ficha de los que
figuren, asignándola el número con arreglo
al sistema que le corresponda.
k) En los casos en que se cambia con
frecuencia de apellido, en una determinada
varonía, evita errores que se cometen al
consignar a texto corrido genealogías de
este tipo de expedientes complejos y de
muchos apellidos, pudiendo equivocar unos
con otros, cosa que no sucede al señalar
cada ascendiente con su número. También es
curioso el método ideado por don Juan de
Mélgar para averiguar en qué orden o lugar
lleva una persona A el primer apellido de su
ascendiente B, en un árbol de costados.
Para ello basta colocar en líneas
horizontales, uno debajo de otro, los
nombres de A, su padre o madre y primer
abuelo o abuela -según por donde se siga el
árbol- y así sucesivamente hasta llegar al
ascendiente B.
Numerar después los componentes de este
árbol lineal, asignando el cero (0) a A; el
1, al padre o madre; al abuelo o abuela, el
número 2 (doble del 1); al segundo abuelo o
abuela, el número 4 (doble del número 2, que
llevan los abuelos), y así sucesivamente,
hasta llegar al antepasado B.
Sumando todos los números que corresponden a
todas las señoras y agregando una unidad, se
obtendrá el número que señala el lugar en
que se lleva el apellido de varonía del
ascendiente B.
El Sr. Marqués de Villarreal de Álava
propugna, para mayor rapidez y claridad de
este método, poner a la izquierda de los
nombres el número índice de los varones en
columna, y a la derecha, la otra antes
indicada de las hembras.
Para mayor claridad transcribimos su
ejemplo. Se desea saber en qué lugar llevará
doña Marta el apellido Garrido que le
corresponde por su antepasado don Andrés.
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A |
0 |
doña Marta. |
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|
|
Elena |
1 |
|
|
2 |
Antonio. |
|
|
|
|
Juana |
4 |
|
|
|
Luisa |
8 |
|
|
|
Francisca |
16 |
|
|
32 |
Jesús |
|
|
|
64 |
Antonio. |
|
|
|
|
Manuela |
128 |
|
|
256 |
José. |
|
|
|
|
Ana |
512 |
|
B |
1.024 |
Andrés Garrido |
|
|
|
|
|
más: |
1 |
|
|
|
|
-- |
|
|
|
|
Suman: |
670 |
|
Por tanto, doña Marta, A y todos sus
hermanos, varones y hembras, llevarán el
apellido GARRIDO en el 670 lugar, o dicho de
otra manera, que don Andrés Garrido está en
el 670º de parentesco con los interesados. |
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Bibliografía empleada |
"APUNTES DE
NOBILIARIA Y NOCIONES DE GENEALOGÍA Y
HERÁLDICA";
primer curso de la Escuela de Genealogía,
Heráldica y Nobiliaria, lecciones
pronunciadas por Francisco de Cadenas y
Allende, 2ª ed., Madrid, Hidalguía, 1984.
"CON NOMBRE Y
APELLIDOS";
por José Luis Sampedro Escolar, Madrid,
Ediciones Martínez Roca, S.A., 1999.
"TRATADO DE
GENEALOGÍA, HERÁLDICA Y DERECHO NOBILIARIO";
Madrid, Instituto
Salazar y Castro, 2001.
"GENEALOGÍA FÁCIL";
por Niké
Ecociencia, Barcelona, Robinbook, 1998.
"¿CÓMO HACER UN
ÁRBOL GENEALÓGICO?";
por Hermenegildo de
la Campa, Madrid, Narcea, 1990. |
Como hacer un arbol genealogico
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