|
EL TEMPLE ANTE LOS DIVORCIADOS, MADRES SOLTERAS
Y DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR.
Una invitación a un campo virgen y muy necesitado.
El
Temple ante los divorciados, madres solteras y
divorciados vueltos a casar, editorial que de seguro
tendrá replica, no intenta tomar posición alguna
sino mas bien aplicar la política del Priorato de
México de INFORMAR por lo que este es un buen punto
de partida para desarrollar un tema que ha generado
- y lo seguirá haciendo - debate entre el acuerdo
Iglesia & Sociedad que de seguro nos pondrá en
situaciones algo controvertidas.
Fr.+ Roberto A. Molinari Kroker - Prior Magistral de
México
Es una realidad innegable que en la comunidad
católica abundan, y cada vez en mayor número, los
casos de Divorcio o de maternidad en soltería. En
el Derecho Civil, vemos la posibilidad del divorcio
e incluso, de rehacer la vida con un nuevo
matrimonio.
Sin embargo, en Derecho Canónico, no es posible el
nuevo matrimonio en virtud de que el matrimonio
eclesiástico es indisoluble, a menos de que exista
declaración de NULIDAD para lo que debe seguirse un
proceso jurídico ante los tribunales eclesiásticos,
con la desagradable experiencia de volver a vivir el
pasado que queremos olvidar.
También es un hecho que dentro de la pastoral
familiar que debemos realizar en la Iglesia, se nos
ha olvidado incluir a BAUTIZADOS y
CONFIRMADOS como lo son los divorciados,
divorciados vueltos a casar y madres solteras. En
efecto, por muy divorciados y vueltos a casar (en
lo sucesivo DVC) que sean nuestros hermanos, no
dejan de ser bautizados y confirmados,
consecuentemente, pueden participar EN EL SENO DE LA
IGLESIA.
En las líneas subsecuentes trataré principalmente de
los divorciados vueltos a casar (DVC) pues considero
que es el status más vulnerable e incluso extremo
dentro de este tema.
La razón de este olvido deviene del anterior Código
de Derecho Canónico de 1917, que en el canon 855 y
2356 los calificaba (a los DVC) de “públicamente
indignos” y “manifiestamente infames”. Más aún, a
los DVC se les consideraba bígamos, lo que los hacía
infames y consecuentemente quedaban EXCOMULGADOS.
Precisamente, con esta tradición, muchos divorciados
(aun antes de volverse a casar) sentían que eran
expulsados del seno de la Iglesia e incluso,
decidían buscar espacio en otras iglesias o sectas
donde eran acogidos con amor y respeto, lo que no
encontraban en el seno de la Iglesia Católica.
Ciertamente, a partir de 1980, con la publicación de
la Encíclica Familiaris Consortio de Juan
Pablo II vemos que la Iglesia atenúa su lenguaje,
pues reconoce lo que indicamos anteriormente, el
hecho de que siguen siendo bautizados y confirmados.
A mayor abundamiento, dejan de estar EXCOMULGADOS y
pueden participar de diversas actividades dentro de
la Iglesia.
Es más, el nuevo Código de Derecho Canónico de 1983
ya no los EXCOMULGA, aunque no son total y
absolutamente aceptados. Recordemos que si bien
hubo un cambio radical, no fue total.
Como dije anteriormente, los DVC encontraban en
otras sectas un espacio donde eran acogidos con amor
y respeto. Pues bien, NOSOTROS (y lo digo así, EL
TEMPLE) puede ser un agente de cambio dentro de la
pastoral familiar de las Iglesias.
Efectivamente, dentro de la pastoral familiar hemos
olvidado a este sector de la población, que tanto o
más que los otros está necesitado de Dios, de la
Iglesia y de amor de la comunidad.
Debemos propagar el cambio de mentalidad, el cambio
de las DEFINICIONES, el cambio de conceptos pues
ello nos llevará a acompañar a esas parejas de
Divorciados Vueltos a Casar al seno de la Iglesia y
que desde su situación den testimonio de santidad de
su relación, que por irregular que sea, es una
búsqueda genuina de la felicidad y del amor.
Como templarios, podemos ir creando, en coordinación
con los sacerdotes de asistencia, toda esta pastoral
tan necesaria en nuestras comunidades. No podemos
quedarnos de brazos cruzados viendo cómo más y más
fieles se sienten excluidos de la Iglesia e ingresan
a otras comunidades. Debemos mostrar hoy más que
nunca que creemos en Cristo Redentor, en Cristo
Liberador, en Cristo Amoroso, en Cristo de Perdón,
en un Padre Amoroso y de brazos cálidos... debemos
dar testimonio del amor de Dios a través de Su
Misericordia, por Su Verdad.
Es hora de que sacudamos las conciencias de nuestras
comunidades y digamos a los cuatro vientos que la
salvación no se obtiene sólo por la recepción de los
sacramentos, y que la vida religiosa tampoco puede
reducirse a comulgar en Misa.
Debemos dar los nuevos conceptos de Eucaristía,
Santidad, etc. y mostrar que el matrimonio, aunque
no sacramental, puede ser tanto o más santo como el
que más.
Abandonemos la cultura de ser como el fariseo que se
pavoneaba de ser bueno, y asumamos el compromiso de
dejar a Dios cualesquiera juicios de valor sobre
este tema, haciendo a un lado el deseo de dividir a
los hombres en buenos y malos y ubicarnos entre los
buenos.
Estas son mis primeras líneas sobre este tema, y no
sé cuántas más escribiré al respecto.
Con esta breve nota deseo comenzar la discusión,
Hermanos míos, pues creo que es hora de que tratemos
el tema, y de que mantengamos los ejércitos de Dios
y no nos quedemos pasivos viendo cómo menguan
nuestras filas. Este tipo de pastoral es una
oportunidad en un terreno virgen y altamente
necesitado
Algo que me motivó mucho a comenzar estas líneas –y
lo digo ya en plan muy confidencial- es que no sabía
qué decirle a mi cuñada o a algunos amigos y amigas
ante su situación de divorcio. Me llegaron a decir
que la Iglesia era inflexible y que no hallaban
cabida en su seno... Fue hace unos cuantos días,
que conseguí el libro PROYECTO DE VIDA del Pbro.
Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, cuya lectura me
da algunas respuestas favorables a mi cuñada, a mis
amigas y a mis amigos. Dicho libro y la Encíclica
Familiaris Consortio serán la base de las
notas que sobre este tema escribamos.
Iremos dando comentarios en torno a las madres
solteras, a los matrimonios separados, a los
matrimonios divorciados, y finalmente a los
matrimonios divorciados y vueltos a casar. Ya en
nuestro último comentario diremos algo en torno a
las posibilidades de la nulidad del matrimonio
eclesiástico.
De antemano digo que, como Sargento de esta Orden,
procuraré promover este tipo de pastoral en la
comunidad en la que estoy enclavado. Si alguien se
apuntare para ayudarme en este proyecto, bienvenido
será, pues necesitaré mucha ayuda, tanto de
personas, como del Espíritu Santo.
“Omne datum optimum“
S.+ Mauricio Octavio López Donis.
“Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da
Gloriam
propter Misericordiam Tuam et Veritatem Tuam” |