AÑO III

- 2007 -   


EL TEMPLE ANTE LOS DIVORCIADOS, MADRES SOLTERAS

Y DIVORCIADOS VUELTOS A CASAR.

Una invitación a un campo virgen y muy necesitado.

 El Temple ante los divorciados, madres solteras y divorciados vueltos a casar, editorial que de seguro tendrá replica, no intenta tomar posición alguna sino mas bien aplicar la política del Priorato de México de INFORMAR por lo que este es un buen punto de partida para desarrollar un tema que ha generado - y lo seguirá haciendo - debate entre el acuerdo Iglesia & Sociedad que de seguro nos pondrá en situaciones algo controvertidas. 

Fr.+ Roberto A. Molinari Kroker - Prior Magistral de México

 

Es una realidad innegable que en la comunidad católica abundan, y cada vez en mayor número, los casos de Divorcio o de maternidad en soltería.  En el Derecho Civil, vemos la posibilidad del divorcio e incluso, de rehacer la vida con un nuevo matrimonio.

Sin embargo, en Derecho Canónico, no es posible el nuevo matrimonio en virtud de que el matrimonio eclesiástico es indisoluble, a menos de que exista declaración de NULIDAD para lo que debe seguirse un proceso jurídico ante los tribunales eclesiásticos, con la desagradable experiencia de volver a vivir el pasado que queremos olvidar.

También es un hecho que dentro de la pastoral familiar que debemos realizar en la Iglesia, se nos ha olvidado incluir a BAUTIZADOS y CONFIRMADOS como lo son los divorciados, divorciados vueltos a casar y madres solteras.  En efecto, por muy divorciados y vueltos a casar (en lo sucesivo DVC) que sean nuestros hermanos, no dejan de ser bautizados y confirmados, consecuentemente, pueden participar EN EL SENO DE LA IGLESIA.

En las líneas subsecuentes trataré principalmente de los divorciados vueltos a casar (DVC) pues considero que es el status más vulnerable e incluso extremo dentro de este tema.

La razón de este olvido deviene del anterior Código de Derecho Canónico de 1917, que en el canon 855 y 2356 los calificaba (a los DVC) de “públicamente indignos” y “manifiestamente infames”.  Más aún, a los DVC se les consideraba bígamos, lo que los hacía infames y consecuentemente quedaban EXCOMULGADOS.

Precisamente, con esta tradición, muchos divorciados (aun antes de volverse a casar) sentían que eran expulsados del seno de la Iglesia e incluso, decidían buscar espacio en otras iglesias o sectas donde eran acogidos con amor y respeto, lo que no encontraban en el seno de la Iglesia Católica.

Ciertamente, a partir de 1980, con la publicación de la Encíclica Familiaris Consortio de Juan Pablo II vemos que la Iglesia atenúa su lenguaje, pues reconoce lo que indicamos anteriormente, el hecho de que siguen siendo bautizados y confirmados.

A mayor abundamiento, dejan de estar EXCOMULGADOS y pueden participar de diversas actividades dentro de la Iglesia.

Es más, el nuevo Código de Derecho Canónico de 1983 ya no los EXCOMULGA, aunque no son total y absolutamente aceptados.  Recordemos que si bien hubo un cambio radical, no fue total.

Como dije anteriormente, los DVC encontraban en otras sectas un espacio donde eran acogidos con amor y respeto.  Pues bien, NOSOTROS (y lo digo así, EL TEMPLE) puede ser un agente de cambio dentro de la pastoral familiar de las Iglesias.

Efectivamente, dentro de la pastoral familiar hemos olvidado a este sector de la población, que tanto  o más que los otros está necesitado de Dios, de la Iglesia y de amor de la comunidad.

Debemos propagar el cambio de mentalidad, el cambio de las DEFINICIONES, el cambio de conceptos pues ello nos llevará a acompañar a esas parejas de Divorciados Vueltos a Casar al seno de la Iglesia y que desde su situación den testimonio de santidad de su relación, que por irregular que sea, es una búsqueda genuina de la felicidad y del amor.

Como templarios, podemos ir creando, en coordinación con los sacerdotes de asistencia, toda esta pastoral tan necesaria en nuestras comunidades.  No podemos quedarnos de brazos cruzados viendo cómo más y más fieles se sienten excluidos de la Iglesia e ingresan a otras comunidades.  Debemos mostrar hoy más que nunca que creemos en Cristo Redentor, en Cristo Liberador, en Cristo Amoroso, en Cristo de Perdón, en un Padre Amoroso y de brazos cálidos... debemos dar testimonio del amor de Dios a través de Su Misericordia, por Su Verdad.

Es hora de que sacudamos las conciencias de nuestras comunidades y digamos a los cuatro vientos que la salvación no se obtiene sólo por la recepción de los sacramentos, y que la vida religiosa tampoco puede reducirse a comulgar en Misa.

Debemos dar los nuevos conceptos de Eucaristía, Santidad, etc. y mostrar que el matrimonio, aunque no sacramental, puede ser tanto o más santo como el que más.

Abandonemos la cultura de ser como el fariseo que se pavoneaba de ser bueno, y asumamos el compromiso de dejar a Dios cualesquiera juicios de valor sobre este tema, haciendo a un lado el deseo de dividir a los hombres en buenos y malos y ubicarnos entre los buenos.

Estas son mis primeras líneas sobre este tema, y no sé cuántas más escribiré al respecto. 

Con esta breve nota deseo comenzar la discusión, Hermanos míos, pues creo que es hora de que tratemos el tema, y de que mantengamos los ejércitos de Dios y no nos quedemos pasivos viendo cómo menguan nuestras filas.  Este tipo de pastoral es una oportunidad en un terreno virgen y altamente necesitado 

Algo que me motivó mucho a comenzar estas líneas –y lo digo ya en plan muy confidencial- es que no sabía qué decirle a mi cuñada o a algunos amigos y amigas ante su situación de divorcio.  Me llegaron a decir que la Iglesia era inflexible y que no hallaban cabida en su seno...  Fue hace unos cuantos días, que conseguí el libro PROYECTO DE VIDA del Pbro. Alfonso Gerardo Miranda Guardiola, cuya lectura me da algunas respuestas favorables a mi cuñada, a mis amigas y a mis amigos.  Dicho libro y la Encíclica Familiaris Consortio serán la base de las notas que sobre este tema escribamos.

Iremos dando comentarios en torno a las madres solteras, a los matrimonios separados, a los matrimonios divorciados, y finalmente a los matrimonios divorciados y vueltos a casar.  Ya en nuestro último comentario diremos algo en torno a las posibilidades de la nulidad del matrimonio eclesiástico.

De antemano digo que, como Sargento de esta Orden, procuraré promover este tipo de pastoral en la comunidad en la que estoy enclavado.  Si alguien se apuntare para ayudarme en este proyecto, bienvenido será, pues necesitaré mucha ayuda, tanto de personas, como del Espíritu Santo.

“Omne datum optimum“

S.+ Mauricio Octavio López Donis.

“Non nobis Domine, non nobis, sed Nomine Tuo da Gloriam

propter Misericordiam Tuam et Veritatem Tuam”

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